Paciente con neuralgia del trigémino

 Buenos días:

Me llamo Juni Tristante Romero, tengo 59 años y soy natural de Onda. En mi caso, todo empezó tras una intervención para la colocación de unos implantes dentales.

Hace aproximadamente 10 años acudo al dentista tras perder algunas piezas dentales y procede a ponerme varios implantes. Pasados unos meses, empiezo a sentir unos dolores que iban desde la mandíbula superior hasta la parte alta de la cabeza; era un terrible dolor eléctrico que me paralizaba por completo durante unos minutos, impidiéndome incluso coger el coche, pues llegó a pasarme conduciendo.

Esos dolores solían aparecer una vez al mes, pero más adelante sucedían todas las semanas, y en esta última etapa varias veces al día. Ello hacía que tuviese una persona pendiente de mí las 24 horas del día. Sólo tenía ganas de morirme, ya que semejante dolor me impedía realizar cualquier actividad.

Por todo ello, nada más empecé a tener los dolores, acudo a mi médico de cabecera, la cual me remite al neurólogo. Tras la primera visita, me dice que debo padecer de neuralgia de trigémino, me da medicación y me dice que me llamarán para hacer una resonancia magnética. La medicación no me hace ningún efecto, y decido visitar a otros neurólogos en visita privada, recibiendo el mismo diagnóstico: neuralgia de trigémino. Con la resonancia ya realizada, todos insisten en el diagnóstico, y tras cambiar varias veces el tratamiento, no consigo mejoría alguna.

Un amigo de la familia me recomienda ir a un médico de Alicante, al que visité, y fue el primero que insinúa que todo el dolor me viene de los implantes que me pusieron, y me aconseja visitar a un especialista en dolor orofacial. Inmediatamente acudo a la consulta en Onda de Esmeralda Herrero, quien tras estudiar mi caso decide remitirme a la clínica de Javier Plaza, Plaza & Tena Dental.

Tras una primera visita, y con el apoyo de una interconsulta con la otorrino Dra. Marta Faubel, Javier supo el tratamiento a seguir, que es la retirada de uno de los implantes, ya que se encuentra fuera del hueso y está comprimiendo una rama del nervio trigémino.

Tras la intervención, que duró aproximadamente 30 minutos, no he vuelto a tener dolor. Ahora me encuentro perfectamente, con ganas de vivir y de hacer cosas. Antes no podía ni agacharme para darle un beso a mi nieta.

No tengo palabras de agradecimiento, tanto para Esmeralda como para Javier y su extraordinario equipo.

Sin duda alguna, recomendaría a cualquier persona que se encuentre en mi situación que no dude en ponesrse en contacto con la clínica.

Atentamente y muchas gracias por todo,

Juani Tristante Romero