Paciente con migraña y dolor de cuello

Mi nombre es Yessica Gisbert Sancho y tengo 29 años. 
 
Hace unos años empecé a sufrir dolores de cabeza, que asocié a los estudios, el estrés y a las preocupaciones del día a día, y que cedían con Paracetamol. Pasaba el tiempo y ya el Paracetamol no me hacía efecto, así que cambié el tratamiento pero no fue suficiente, con el paso de los meses el dolor de cabeza se hacía cada vez más duradero. Sentía un aguja clavada en el ojo izquierdo, la zona cervical y me impedía ver la tele, escuchar música e incluso dormir. Siempre me sentía cansada, con sueño e incluso deprimida por el dolor. 
Llegado este punto el dolor no cedía ni combinando paracetamol y nolotil por lo que fue en ese momento cuando decidí acudir al médico de cabecera para que me dieran el tratamiento adecuado. Mi médico no lo dudó ni un minuto: padecía de migraña.
 
Paralelamente, sin para mí tener alguna relación, notaba crujido en la mandíbula de muchos años de evolución y bruxismo. Cuando lo consulté con mi dentista me aconsejó no abusar de comer bocadillos, chicles y algunos frutos secos pero aún así, después de tantos años, con un simple crujido, notaba dolor y cansancio al masticar, lo que me llevó a volver a consultarlo en mi clínica dental. 
Allí me hicieron un radiografía y me derivaron al doctor Javier Plaza. Su diagnóstico fue "compromiso de la articulación temporomandibular", me dio unas pautas posturales, me hizo un ajuste de la oclusión y me hizo un aparato. 
 
La evolución es tremenda, ha desaparecido casi por completo el bruxismo, el dolor de cabeza y ha mejorado muchísimo mi calidad de vida. Me despierto con mayor energía y vitalidad. Ahora comparando con hace tan sólo 4 meses, solo me molesta bostezar, la frecuencia y la intensidad del dolor de cabeza ha disminuido muchísimo. Me siento muchísimo más descansada y con ganas de hacer cosas. 
Sin duda recomiendo a otras personas con la misma situación a tratarse, el dolor de cabeza es incapacitante y tiene solución aunque la creamos imposible.