Paciente con cefalea, dolor oro-cérvico-facial, de brazo derecho y oído derecho.

Soy Azucena García Deltoro; tengo 45 años.
 
Desde siempre he padecido dolores de cabeza con alguna temporada mejor, ya que me puse en tratamiento con un neurólogo con el que estuve 13 años y me fue bien. Era un tratamiento que dura unos meses y mejoraba una temporada, cuando dejaba de hacer el efecto esperado volvía al neurólogo y repetía tratamiento, así estuve hasta el 2016. 
 
En el año 2016 todo empeoró, el tratamiento del neurólogo ya no hacía el efecto necesario ni deseado, los dolores empezaron a multiplicarse ya no era sólo dolor de cabeza en el lado derecho era  en la cara, en el oído y toda la zona cervical.
 
En abril empecé mi ruta por varios especialistas ya que todo iba empeorando.
 
El neurólogo me mandó repetir el tratamiento sin éxito. A mediados de mayo empecé con dolores cervicales que se iradiaban hacia la cabeza y el brazo derecho, fui al traumatólogo y me dio más medicación, me hizo unas placas cervicales y me envió para tratamiento con el fisioterapeuta. Diagnóstico dos vértebras cervicales pinzadas. Sin haber superado los dolores cervicales comenzaron los dolores en la cara y zona del oído derecho por lo que fui al médico de cabecera. Este me trató una sinusitis por los dolores en la cara y oído, me dio más medicación, antibióticos y tres medicamentos más. Cogí cita con el otorrino ya que las molestias del oído y la cara no se habían ido , me hizo varias pruebas y me volvió a mandar otra medicación que me produjo vértigo y que corté sin más. Cuando regresé y le conté qué me había pasado, su contestación fue que en septiembre regresara, que ahora venían vacaciones y no me podía hacer nada más, que si tenía dolor que tomara Nolotil. Evidentemente no regresé nunca.
 
Todo esto paso de abril que todo fue a más a julio sin mejoría  alguna, atiborrada de medicamentos, sobre todo para el dolor. 
 
Entramos en agosto y todo va a peor, las noches empiezan a ser eternas, no puedo estar en la cama del dolor y empiezo a no dormir. Mis noches eran una parte en la cama, otra en el salón viendo la tele para distraerme en la medida de lo posible. Llorando de dolor, era una sensación de quemazón en la cara, en el oído era como si hubiera líquido y el cuello rígido con dolor hacia el brazo que me impedía la movilidad completa.
 
Como entenderéis mi estado de ánimo era pésimo, cuando mi marido me preguntaba cómo estaba mi contestación era que me quitasen la cabeza o quería desaparecer. No tenía vida y mi familia tampoco, era imposible hacer planes porque no sabíamos cómo iba a estar y por supuesto, el bolso siempre lleno de medicación para el dolor.
 
Ya desesperada empiezo a buscar por Internet y encuentro un testimonio de un paciente que me lleva a la clínica del Dr. Javier Plaza en Castellón; le enseño lo que encuentro a mi marido y él que siempre es reacio a todo lo desconocido me dice que coja hora y que vamos.
 
Mi primera visita es en octubre, me explica que todo lo que me pasa es por un problema de espacio de modo que el nervio trigémino se ve golpeado y produce dolor, lo llama CAT 
( compromiso articulación temporomandibular). 
 
Con lo que había leído y visto en Internet, y algo que hasta ahora no había comentado, y es que tengo estudios de higienista dental, aunque sin ejercer en estos momentos, me ayudaron a entender lo que el Dr. Javier me explicaba y a no dudar del tratamiento que me proponía. Una parte era postural y muy importante, ya que realizando las correcciones ya noté mejoría; luego estaba la parte de liberar espacio que a pesar de ser lo que a mucha gente le puede frenar a hacerse el tratamiento, era lo que necesitaba. Entiendo que muchas personas en esta situación, le resulte complicado tomar la decisión de quitarse dos molares sanos y pensar que así van a mejorar. Yo no lo dude, confíe en él y a principios de noviembre me realizó la cirugía, todo genial conforme fue cicatrizando la mejoría fue enorme, desaparecieron los dolores, la sensación de levantarme y que no me doliera nada era extraña, hacia tanto tiempo... Todo desde entonces ha cambiado: ahora si tengo un dolor de cabeza ya no es igual, ya no dura eternamente y con un Ibuprofeno desaparece como en una persona normal. La evolución no puede ser más positiva.
 
Si alguien me pidiera mi opinión sobre si tratarse o no, creo que ha quedado clara pero por si hubiera alguna duda, por supuesto que le diría que no lo dudara y que se realizara el tratamiento, el Dr. Javier lo tiene muy claro y es un gran especialista en CAT y en SMT.
 
Mis hijos y mi marido por fin me veían feliz en mucho tiempo, la cara nunca mejor dicho es el espejo del alma, estaba relajada y feliz y año y medio después así sigo.