Paciente con disfunción cráneo-mandibular, cefalea y dolor de espalda

Soy Consuelo Díaz Sanz, tengo 37 años, vivo en Castellón y soy administrativa.
 
Desde los 14 años, época de crecimiento, empecé a tener dolores de mandíbula en el lado izquierdo muy intensos, a veces incluso se me llegaba a desencajar,  dolores de cabeza, espalda, y tenía que acudir a urgencias o tomarme un relajante muscular.
 
En aquella época no había Máxilofacial en Castellón y mis padres ya me llevaban a Gandía por privado.
 
En la Seguridad Social las listas de espera eran muy largas, al no haber máxilofacial en Castellón, nos desviaban a la Fe en Valencia.
 
Me decían que era un problema del menisco de la mandíbula, me hicieron tac, resonancia…, y me pusieron una féurla de descarga.
 
De férulas de descarga no puedo decir las que he llevado...pero desde los 15-16 años hasta los 36 años van unas cuantas.
 
Hace cosa de unos 10 años ya pusieron la especialidad de Máxilofacial en el Hospital General de Castellón y decidí hacer el traspaso de papeleo a Castellón para no tener que ir a la Fe.
 
El maxilofacial que me ha llevado en este tiempo en Castellón, me ha hecho todo tipo de pruebas (radiografías, TAC, resonancia magnética…), siempre ha sido muy atento, pero la única opción que me ofreció hace ya casi dos años era la operación de la ATM.
 
Mediante el dentista Dr. Pascual Fortuño conocí al Dr. Javier Plaza.
 
El Dr. Plaza, me indicó que mis problemas se debían a que siempre masticaba por el mismo lado (el derecho) provocando un desequilibrio en las articulaciones de la mandíbula y que la operación era el último recurso y él no me la aconsejaba sin haber intentado antes equilibrar las articulaciones. Me ofreció usar unos aparatos para reequilibrar las articulaciones (ATM) y tomé la decisión de no operarme y ponerme en sus manos.
 
A la semana de usar los aparatos ya noté el cambio, sobre todo en los dolores de cabeza, y, tras varios controles y siguiendo con los aparatos todo este tiempo, un año y medio después me encuentro fenomenal. He recuperado por completo la calidad de vida, no he tenido que volver a Urgencias y el dolor ha desaparecido por completo. Estoy muy contenta de haber tomado la decisión de no operarme y de poder volver a vivir sin dolor.